Cómo cambiar de proveedor de mantenimiento web sin liarla
Cambiar quién mantiene tu web da respeto: miedo a que se caiga, a perder el correo, a quedarte sin acceso a algo importante. Bien hecho, es un proceso tranquilo de pocos días.
Antes de avisar a nadie
- Pide (o localiza) los accesos: hosting, dominio, panel del CMS, cuenta de email si depende del mismo proveedor.
- Comprueba que existe una copia de seguridad reciente y descárgala tú, por si acaso.
- Anota qué automatismos hay activos: renovaciones de SSL, cron jobs, integraciones con otros servicios.
Durante el cambio
- Se revisa la web completa: qué versión de CMS o framework usa, qué plugins o dependencias tiene, si hay algo obsoleto o vulnerable.
- Se prueba todo en un entorno de pruebas antes de tocar nada en producción.
- El dominio y el correo pueden seguir donde están; no hace falta moverlos solo por cambiar de mantenimiento.
Qué no debería pasar
Un cambio de proveedor bien hecho no debería suponer tiempo de caída, ni que dejes de recibir correo, ni perder contenido. Si un proveedor te dice que “es complicado” cambiar, normalmente es porque no quiere que te vayas, no porque lo sea técnicamente.
Si quieres pasar el mantenimiento de tu web conmigo, reviso primero cómo está montada y te digo, antes de cobrarte nada, si hay algo raro o pendiente de arreglar. Escríbeme desde contacto.